Autónomos en España: ¿Qué impuestos tienen que pagar?

Si tienes en mente iniciar tu propio negocio antes deberías saber con exactitud cuáles son los gastos que éste lleva asociado. Para que no te marees demasiado buscando, en el presente artículo vamos a hacer una breve exposición sobre los impuestos con los que Hacienda y la Seguridad Social grava a los empresarios autónomos en España.

Qué impuestos tienen que pagar – autónomos en España

Seguridad Social y Hacienda

Bien, antes de nada tenemos que dejar claro la diferencia que existe entre Hacienda y la Seguridad Social, ya que aunque van cogidas de la mano son cosas totalmente distintas.

Seguridad Social

Sus funciones están definidas por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y se basan en proteger los derechos de los trabajadores en caso de enfermedad, accidente laboral, desempleo o jubilación, entre otras. También garantiza la asistencia médica para el trabajador y su familia. En pocas palabras, a cambio de una cuota mensual de afiliación el Estado se hace cargo de nuestras necesidades, actuando como una especie de seguro.

Cuando trabajamos por cuenta ajena no tenemos que preocuparnos de nada, ya que la facturación a la Seguridad Social la hace la propia empresa que nos paga, sin embargo, cuando somos autónomos sí que tenemos que hacer frente a estos gastos de forma directa.

Si no nos afiliamos a la Seguridad Social no podremos disfrutar de su cobertura. No sólo debemos pensar que es un fondo para hacer frente a situaciones inesperadas, a largo plazo nuestra jubilación y calidad de vida van a depender de ello.

Hacienda

Hacienda se ocupa de muchas cosas, pero lo que a nosotros nos interesa es que regula los pagos realizados entre distintas entidades y se encarga de recaudar los impuestos.

Por tanto, para que quede constancia de una transacción económica es indispensable que emitamos la factura correspondiente, de otra manera estaríamos actuando según lo que se conoce como "economía sumergida", es decir, tratando con dinero no declarado.

Impuestos

En general, los impuestos que afectan a los autónomos son los siguientes:

IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas)

El IRPF depende de nuestros beneficios, es decir, que se paga más cuánto más ganamos. La Declaración de la Renta se presenta una vez al año pero Hacienda nos obliga a que hagamos una serie de pagos previos durante el mismo.

En el caso de los autónomos, estos pagos se presentan trimestralmente durante los meses de enero, abril, julio y octubre y suponen un 20% de los beneficios obtenidos hasta la fecha. Es decir, que si el 31 de enero nuestros ingresos superan a los gastos en 2.000 euros, tendremos que pagar la cantidad de 400 euros.

IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido)

El IVA, por otra parte, es un impuesto obligatorio gravado al consumo que pagamos todos los clientes finales, ya que los empresarios están obligados a cobrarlo por cada venta que realizan. Es decir, nosotros como autónomos no pagamos directamente el IVA, pero cada 3 meses Hacienda nos va a pedir que le devolvamos la cantidad que le hemos cobrado, por este impuesto, a nuestros clientes. Por tanto, estrictamente, ese 21% nunca ha sido nuestro.

Retenciones

Hay otra serie de pagos que los autónomos deben efectuar trimestralmente a Hacienda y que, al igual que el IVA, no son impuestos propiamente dichos, sino que los empresarios actúan de "intermediarios" entre este organismo y el cliente final. Nos referimos a las Retenciones.

Por ejemplo, imaginemos que tenemos un gasto fijo mensual con una persona, ya sea porque nos está alquilando un local para ejercer nuestra actividad o nos brinda un servicio. Si el monto total asciende a 400 euros mensuales debemos pagar a esta persona 484, es decir, la factura con el IVA incluido.

Y aquí es donde entra en juego un nuevo concepto que son las retenciones. En el caso de los alquileres también son de un 21%, y siguiendo el ejemplo anterior, en la factura va a aparecer que nos está reduciendo el pago en 84 euros para finalmente volver a dejar el total en 400.

Pero Hacienda no nos está regalando nada, ya que ese dinero que nos ahorramos hoy en la factura tendremos que pagarlo en el siguiente ejercicio trimestral. Y de nuevo volvemos a ser "intermediarios" de Hacienda, pero si en el caso del IVA lo hacíamos con el cliente final, aquí lo estamos haciendo con nuestro arrendatario o la persona que nos brinda un servicio.

Así que, el precio final será de 484 euros, ya que el dinero de las retenciones vamos a acabar pagándolo. En general, estos gastos se aplican a alquileres de inmuebles y a las nóminas de nuestros trabajadores.

Otras declaraciones

Además, debemos presentar anualmente una serie de declaraciones informativas, como por ejemplo, de operaciones con terceros, donde indicaremos los clientes y proveedores que durante el año anterior han facturado cifras superiores a los 3.006 euros.

Así que, en resumen, un autónomo paga a Hacienda directamente sólo por los beneficios que origine su actividad. En el resto de casos, estamos actuando de "intermediario" entre este organismo y las personas, obligados a pagar un dinero que estrictamente no nos perteneció nunca.

Cómo darnos de alta en Hacienda

En España, todos los trabajadores por cuenta propia están obligados a darse de alta en Hacienda antes de iniciar cualquier tipo de actividad. Los modelos que debemos presentar en nuestra declaración censal son los 036 y 037, en los que tendremos que incluir nuestros datos personales, la actividad del negocio, su ubicación y los impuestos asociados.

Esta declaración censal es un paso indispensable, ya que es la única manera que existe de indicarle a Hacienda el tipo de negocio que tenemos y por tanto los impuestos que hemos de declarar. En este sentido, tendremos que seleccionar alguno de los apartados que aparecen en el IAE, el Impuesto de Actividades Económicas, entre una gran variedad que cubre todas las actividades profesionales.

La mayor parte de los autónomos están exentos del pago de IAE y deben reflejarlo en su declaración censal. En caso contrario, deberán presentar el modelo 840/848.2.

Seguridad Social y la nueva Ley de emprendedores

Por norma general, cuando somos autónomos el mayor gasto lo vamos a tener con la Seguridad Social, que en 2014 ascendía a 261 euros mensuales mínimos. Sin embargo, la nueva Ley de Emprendedores nos permite considerables descuentos. En este sentido, durante los primeros seis meses la cuantía se rebaja hasta los 53 euros, en el siguiente semestre asciende hasta los 130 y en el último a 183 euros.

Pasado ese año y medio tendremos que volver a pagar los 261 euros a menos que seamos menores de treinta años, en cuyo caso nos beneficiamos del último descuento, es decir, 183 euros, durante un año más.

No todo el mundo puede acogerse a esta ley, ya que hay una serie de requisitos que debemos cumplir para disfrutar de esta rebaja en los seguros sociales, como por ejemplo no haber sido autónomo en los últimos cinco año o no contratar trabajadores.

¿Cuándo tenemos que darnos de alta en autónomos?

Sólo los gastos fijos de Seguridad Social ascienden a 261 euros mensuales en el mejor de los casos, por lo que si nuestros ingresos son muy bajos no tendrá ningún sentido que nos demos de alta. Sin embargo, registrarnos en el IAE y estar al día con Hacienda no conlleva demasiados costes, por lo que es algo que debemos tener en cuenta aunque nuestra facturación sea escasa.

Para que tengamos que darnos de alta como autónomo se deben dar dos requisitos: que nuestra actividad económica sea constante y que suponga nuestro medio de vida. Vamos a intentar explicar este punto en mayor profundidad.

El texto legal usa la palabra "habitual" para definir esta situación, pero es un concepto tan vago que se presta a muchas interpretaciones. La jurisprudencia actual, es decir, las decisiones que los jueces están tomando últimamente, tienen en cuenta el SMI (salario mínimo interprofesional) a la hora de determinar si la práctica laboral supone nuestro medio de vida.

En España el SMI para 2015 es de 648,6 euros, sin embargo se supone que son 14 pagas, por lo que en realidad serían casi 757 euros cada mes. Así que, si no ganas como autónomo más que esa cantidad, no estarías obligado a registrarte en la Seguridad Social y pagar los 261 euros mensuales, pero sí que tienes que darte de alta en el Registro de Actividades Económicas y costear todos los impuestos asociados.

Este es el panorama actual en España, bastante indefinido y sujeto a interpretaciones, ya que la ley en ningún momento dice nada de salario mínimo, sólo usa, como comentábamos antes, la palabra "habitual", por lo que si sufrimos una inspección sin ser autónomos nos puede caer una multa, que tendremos que recurrir y posiblemente ganemos, aunque en estos temas judiciales nunca se pueden asegurar nada.

Los más desfavorecidos

¿Por qué hemos llegado a esta situación? Porque en nuestro país los autónomos más perjudicados son aquellos que ganan 500 o 600 euros al mes. En teoría, con la ley estricta, estas personas tienen que pagar todos los impuestos y costes de la Seguridad Social, por lo que prácticamente estarían trabajando para cubrir estos gastos sin obtener beneficios que le permitan vivir.

Pero por otra parte, si no legalizan su situación jamás tendrán derecho a subsidios sociales o a una jubilación. Como decíamos, estas personas están ahora mismo en una situación muy complicada para salir adelante.

Conclusión y ejemplo

Vale, hemos hablado de muchas cosas a lo largo de este artículo y esperamos que os hayan quedado más o menos claros todos los conceptos. Sin embargo, la mejor manera de entender los gastos que tienen los autónomos es a través de un ejemplo práctico.

En este sentido, vamos a imaginar por un momento que somos autónomos y que ganamos en bruto 900 euros al mes. ¿Qué impuestos tenemos que pagar? ¿Cuál es la cantidad limpia que nos queda?

Ingresos de facturas sin IVA: 900 euros

Gastos:

Seguridad Social: -261

Gestoría: -60

Total Gastos: - 321

Ingresos Netos: 579

Retenciones:

Impuestos de Sociedades (10%): 0

IRPF (21%): -189

Total Retenciones: -189

Líquido a percibir: 390 euros.

Por lo tanto, si nuestros beneficios de autónomo ascienden a 900 euros mensuales, la cantidad en limpio que nos va a quedar es de 390, es decir, un 43% del total de las facturas. Esperamos que tras este ejemplo os haya quedado todo más claro. Un saludo y hasta la próxima.

escribe para CompareEncuestas.